martes, 20 de noviembre de 2012

Encuentro Internacional Enlazando Culturas 2012

La semana pasada nos invitaron a participar en Córdoba en el Encuentro Internacional ENLAZANDO CULTURAS 2012, con una ponencia en el marco de las VII Jornadas Paulo Freire y un Taller Audiovisual desde la Educación Popular.

Esta propuesta se viene desarrollando desde hace siete años en Córdoba, y es un encuentro y laboratorio de acción en educación y comunicación desde el enfoque de la educación popular. Este año Enlazando Culturas ha reunido a educadoras y educadores de Cuba, Colombia, Guatemala y España con propuestas metodológicas innovadoras y creativas que se vienen desarrollan en sus diferentes contextos y realidades.


Queríamos dar cuenta aquí de algunas de las ideas que desarrollamos en nuestra ponencia y en el posterior taller audiovisual.


lunes, 24 de septiembre de 2012

Una entrevista

La revista Goitibera Aldizkaria me pidió una entrevista para su nueva publicación, dentro de un dossier elaborado por Iker Fidalgo. Este es resultado:


¿Cómo se conforma el proyecto “cine abierto”?
Este proyecto nace de mi reflexión sobre el cine a partir de mi práctica docente y de cineasta.  Siempre he trabajado en los márgenes de la industria y en abierta oposición a sus cánones mercantiles y espectaculares, pero además he podido ir  constatando de manera cada vez más evidente que la propia industria se encuentra en un callejón sin salida productivo, y que el cine ha cambiado completamente de naturaleza a partir de Internet y las tecnologías digitales. El ámbito “profesional” del cine hace tiempo que ni produce buen cine ni es viable como industria. Todo lo verdaderamente creativo se sitúa en los márgenes de la industria y se difunde por canales alternativos. El cine como acto de creación real solamente se produce y tiene salida en circuitos no convencionales. A partir de esta constatación, Cine Abierto se plantea como un proyecto colectivo en el que queremos reflexionar sobre este hecho a partir de prácticas pedagógicas de reflexión que deriven en producciones audiovisuales, así como en la articulación de nuevos nodos de difusión. De este modo, articulando pedagogía, producción y circulación, apostamos por ir abriendo estas nuevas prácticas fílmicas a nuevos sectores de población que normalmente no tienen contacto con el trabajo fílmico o artístico.




¿Cómo vinculas la producción artística y documental con la función pedagógica que pretendéis realizar?
Para mí, toda la práctica artística y la producción audiovisual en general siempre realizan, de una u otra forma, una “pedagogía de la percepción”, como decía Deleuze con respecto al cine. Pero además considero que ya no hay práctica artística o fílmica a la altura de su tiempo que no esté necesariamente vinculada a procesos sociales de transformación, en los cuales la dimensión de colaboración colectiva se presenta como un dato fundamental, y la pedagogía como un elemento decisivo de estas nuevas formas de colaboración. El arte y el cine más conscientes de sus tareas actuales están necesariamente vinculados, me parece, a diversas funciones pedagógicas. En esta situación contemporánea encuentro una prolongación muy productiva (y una reformulación abierta) de las visiones de, por ejemplo, Joseph Beuys: “todo el mundo es artista y todo arte es pedagogía”.


lunes, 27 de agosto de 2012

Primeros pasos hacia una teoría de la COMUNI(C)ACIÓN


Transcribimos aquí un fragmento de un artículo que publicamos en septiembre de 2012 en la revista Q Quaderns d´Educació Contínua, concretamente en el número 27 de esta publicación del CREC (Centre de Recursos i Educació Contínua), dedicado a "entorns multimèdia, aprenentatge col.laboratiu i formació de persones adultes".

Lo que aquí publicamos ahora es un fragmento de ese artículo que puede encontrarse íntegro, junto al resto de la revista, en la web del CREC: http://www.crec.info/#/externalSwf-00


1. Hacia una nueva concepción de la comunicación.

 Una de las claves fundamentales para entender las transformaciones actuales del conocimiento se encuentra en los nuevos procesos cognitivos, perceptivos e intelectivos operados por las llamadas TIC (tecnologías de la información y la comunicación). Los llamados “nuevos medios” de acceso, de distribución y de producción del conocimiento están ocasionando una auténtica ruptura epistemológica en la cultura global. El desarrollo de estas nuevas técnicas de información y comunicación sigue siendo inseparable de los laboratorios de tecnología militar, como el desarrollo de Internet lo es de las investigaciones del ejército de los EE.UU, mientras por otra parte las ramas del árbol del conocimiento son cada vez más diversas y están más especializadas, mercantilizadas, empresarializadas. Mientras las instituciones ya empresariales de las Universidades contemporáneas quieren quitarse de encima a toda costa la molesta crítica filosófica y su continuado cuestionamiento epistemológico, los “conceptos” son asimilados por las agencias de publicidad, que junto a los estrategas militares y las multinacionales de telecomunicaciones se encargan ahora de gestionar la realidad operatoria de la llamada “comunicación” contemporánea.

Es necesario por tanto analizar el estado del conocimiento mismo, vinculado desde siempre a los medios efectivos de comunicación de cada formación social e histórica. Resulta fundamental, así, hacer una revisión profunda del concepto mismo de “comunicación”, concepto capturado por el vocabulario tecnocrático, publicitario y periodístico, en su papel decisorio de las políticas de estados y agencias colaterales de la gobernanza global, y a partir del cual los “nuevos medios” se configuran como poderos instrumentos de control social y mercantilización integral de la vida de las poblaciones humanas. Nuestra indagación se desarrolla entonces en torno al concepto de “comunicación” y pretende encontrar criterios ecológicos válidos para la producción y circulación del conocimiento contemporáneo, transformando los usos políticos y económicos de los “nuevos medios” en operadores de una reconfiguración posible de la diversidad epistémica, como armas intelectuales de resistencia de los conocimientos excluidos e instrumentos para una nueva cartografía de la “inteligencia colectiva”. Como dice Pierre Lévy, “la invención de nuevos procedimientos de pensamiento y de negociación que pueda hacer surgir verdaderas inteligencias colectivas se plantea con particular urgencia. Las tecnologías intelectuales no ocupan un sector como cualquier otro de la mutación antropológica contemporánea; son potencialmente la zona crítica de ellos, el lugar político”[1].

jueves, 9 de agosto de 2012

Presentación del proyecto a La Calderería.

Hemos presentado un proyecto de Laboratorio de Cine Abierto a la convocatoria de proyectos que se cerró a finales de julio en La Calderería. http://www.lacaldereria.org/



Este es el texto que escribió Iker Fidalgo para esa presentación como "Descripción del proyecto":


CINE ABIERTO:

Se presenta como un proyecto poliédrico en el que varios frentes confluyen para estructurar una forma de gestión cultural audiovisual ligada a un contexto definido como la ciudad de Valencia y el carácter barrial que circunda a La Calderería

Se trata de una línea de trabajo iniciada por Miguel Ángel Baixauli pero coincidente en su camino con otras propuestas afines que llegan a conformar la base de lo que aquí se presenta.


¿Qué es?

Cine Abierto se constituye como un epicentro de creación cultural audiovisual vinculada a movimientos sociales, estratos vecinales y a la producción audiovisual como herramienta pedagógica desde y para lo social.

Es un laboratorio fílmico que se yergue como un dispositivo de creación audiovisual de hibridación entre la dedicación a nivel barrial y de comunidad, y la producción de trabajo audiovisual desde lo colectivo y el asociacionismo, así como las múltiples maneras de abordar y mirar también desde las singularidades.

lunes, 16 de julio de 2012

Cultura emergente (III): modelos.


La semana pasada, Agustín García Calvo publicó, después de mucho tiempo sin prodigarse, un interesantísimo artículo en El País (sábado 14 de julio) llamado Tampoco el bosón de Higgs era verdad. Escribía ahí García Calvo, en uno de sus giros, sobre “aquellos sabios que se han atrevido a declarar para la gente la verdad de las mentiras de la Ciencia; así habréis leído más de una vez cómo el propio Einstein declaraba una vez que las ideas o teorías que se refieren a la realidad no son ciertas (sicher) y, si son ciertas, no se refieren a la realidad. Claro que para decir cosas como esas, si uno está todavía preparando su tesis doctoral  o su subida a las cátedras del mundo…”.

Pues sí, el viejo Agustín dice bien: no se puede contradecir demasiado a la ortodoxia académica o comunicativa si quiere uno postularse a su meritocracia y a su administración funcionarial de los privilegios cognitivos, pero es necesario que desde los márgenes se explique que hasta el bosón de Higgs no es ningún "descubrimiento", pues se trata más bien de un modelo teórico que, ideado hace más de cuarenta años, ha necesitado un desarrollo tecnológico adecuado como para poder construir en el laboratorio un hecho científico capaz de verificar experimentalmente la teoría previamente elaborada. Porque resulta que hasta los hechos científicos se construyen, como han mostrado reiteradamente Bruno Latour y otros sociólogos de la ciencia, y no se trata aquí de ninguna supuesta “verdad científica” sino de la construcción de lo real en función de los modelos teóricos vigentes y las tecnologías disponibles. 

Uno de los modelos que más se está cuestionando desde la cultura emergente es el viejo modelo de la educación disciplinar en el que sigue anclada, en general, la venerable Academia. Este modelo educativo está basado en estructuras cerradas y en procesos lineales, y está centrado en unos “contenidos” sobre los que se aplica la llamada transferencia de conocimiento. Más que a la producción de conocimiento, lo que a la Academia se dedica con este modelo es a su captura y a su administración, y con ello a la validación de aquellos contenidos homologables a sus “competencias” administrativas de legitimación cognitiva. En general y de forma mayoritaria, en la Academia no se presenta el conocimiento, sino que se representa; y no se produce otra cosa que reconocimiento (en forma de “títulos” y "créditos", inversiones privadas y fiduciarias adecuadas a este modelo bancario de la “transferencia de conocimiento”). 

sábado, 7 de julio de 2012

Cultura emergente (II): trayectos.

                                                  La Calderería: laboratorio pragmático.

Nuestro insigne ministro de cultura, el señor Wert, dijo hace poco en una entrevista televisada que “estamos cambiando el paradigma, y pasando de una cultura de las subvenciones a una cultura de la participación social”. Evidentemente el señor ministro es un hombre culto, y sabe lo que dice al hablar de un cambio de paradigma. Lo que resulta mucho más intrigante y enigmático es saber lo que quiere decir cuando habla de “participación social”.

Es conocida la capacidad caníbal del sistema de representación institucional para engullirlo todo y regurgitarlo debidamente neutralizado en la forma publicitaria y normativa que más le conviene. La “participación” es ya una consigna generalizada que difícilmente puede asegurar por sí sola ninguna democratización ni ninguna emergencia transformadora. De hecho, vivimos culturalmente en un paradigma ya normalizado de "la participación, el diseño, la interactividad y la innovación", un entramado de prácticas de las industrias y las instituciones culturales que es perfectamente capaz de neutralizar las emergencias políticas realmente transformadoras.

Un primer trayecto en la emergencia de una nueva sensibilidad debería transitar de la mera participación a la implicación real, en un movimiento de conversión pragmática de la simple “interactividad” en prácticas colaborativas implicadas en procesos sociales de transformación.

lunes, 4 de junio de 2012

Cultura Emergente (I): definiciones.

Estamos enrolados en un proyecto, cuya convocatoria se lanza en las próximas horas, consistente en la generación colectiva de un nuevo centro cultural en Valencia, llamado La Calderería, y que hemos definido como un Laboratorio de cultura emergente y economía social.


Se nos pregunta entonces qué es eso de la "cultura emergente". El Diccionario indica que “emerger” quiere decir: brotar, salir a la superficie; algo que emerge, que nace, sale y tiene origen en otra cosa; aparecer en medio de algo. Estas sencillas definiciones esconden, sin embargo, alguna dificultad. 

La primera pregunta que quizás correspondería hacerse sería: ¿en medio de qué emergen estas nuevas formas culturales? La respuesta, a día de hoy, parece bastante clara: ni más ni menos que en plena crisis sistémica, en una radical transformación del paradigma cultural global en función de la estafa económica generalizada. De una cultura de la especulación y la representación (culmen del paradigma de la Modernidad Occidental, exportado e impuesto al resto del planeta en nombre de su supuesta universalidad civilizatoria) estamos viviendo la quebradura del modelo y la emergencia de otros paradigmas experimentales todavía en vías de formación (en ese contexto que se intenta captar como sociedad postindustrial, posmodernidad, sobremodernidad, sociedad de la información y/o de la comunicación, etc). El presente, como siempre, es lo más difícil de captar, pues es sí mismo la multiplicidad de lo emergente por definición. Pero captarlo y construirlo en su emergencia es precisamente la tarea que nos concierne culturalmente.

Interrogando de nuevo a la definición del diccionario, la pregunta siguiente sería: ¿en qué otra cosa tienen origen estas formas culturales emergentes? Para responderla, habría tal vez que constatar primero que resulta muy curioso que siempre que hablamos de “cultura emergente” se nos interrogue casi inmediatamente por el significado del adjetivo (emergente) pero que prácticamente nadie ponga en duda el peso mucho más significativo del nombre (cultura). Porque, ¿qué significa cultura? Si en el caso del adjetivo la definición resultaba relativamente sencilla, la definición del nombre “cultura” es mucho más problemática y compleja, con el agravante de que el propio adjetivo añadido la complejiza y problematiza todavía más (es una de sus funciones).