Estamos enrolados en un proyecto, cuya convocatoria se lanza en las próximas horas, consistente en la generación colectiva de un nuevo centro cultural en Valencia, llamado La Calderería, y que hemos definido como un Laboratorio de cultura emergente y economía social.

Se nos pregunta entonces qué es eso de la "cultura emergente". El Diccionario indica que “emerger” quiere
decir: brotar, salir a la superficie; algo que emerge, que nace, sale y tiene
origen en otra cosa; aparecer en medio de algo. Estas sencillas definiciones esconden, sin embargo, alguna dificultad.
La primera pregunta que
quizás correspondería hacerse sería: ¿en medio de qué emergen estas nuevas
formas culturales? La respuesta, a día de hoy, parece bastante clara: ni más ni
menos que en plena crisis sistémica, en una radical transformación del
paradigma cultural global en función de la estafa económica generalizada. De
una cultura de la especulación y la representación (culmen del paradigma de la
Modernidad Occidental, exportado e impuesto al resto del planeta en nombre de
su supuesta universalidad civilizatoria) estamos viviendo la quebradura del
modelo y la emergencia de otros paradigmas experimentales todavía en vías de
formación (en ese contexto que se intenta captar como sociedad postindustrial,
posmodernidad, sobremodernidad, sociedad de la información y/o de la
comunicación, etc). El presente, como siempre, es lo más difícil de captar,
pues es sí mismo la multiplicidad de lo emergente por definición. Pero captarlo
y construirlo en su emergencia es precisamente la tarea que nos concierne
culturalmente.
Interrogando de nuevo a la definición del diccionario, la pregunta siguiente
sería: ¿en qué otra cosa tienen
origen estas formas culturales emergentes? Para responderla, habría tal vez que
constatar primero que resulta muy curioso que siempre que hablamos de
“cultura emergente” se nos interrogue casi inmediatamente por el significado
del adjetivo (emergente) pero que prácticamente nadie ponga en duda el peso
mucho más significativo del nombre (cultura). Porque, ¿qué significa cultura? Si en el caso del adjetivo la
definición resultaba relativamente sencilla, la definición del nombre “cultura”
es mucho más problemática y compleja, con el agravante de que el propio
adjetivo añadido la complejiza y problematiza todavía más (es una de sus
funciones).