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martes, 20 de noviembre de 2012

Encuentro Internacional Enlazando Culturas 2012

La semana pasada nos invitaron a participar en Córdoba en el Encuentro Internacional ENLAZANDO CULTURAS 2012, con una ponencia en el marco de las VII Jornadas Paulo Freire y un Taller Audiovisual desde la Educación Popular.

Esta propuesta se viene desarrollando desde hace siete años en Córdoba, y es un encuentro y laboratorio de acción en educación y comunicación desde el enfoque de la educación popular. Este año Enlazando Culturas ha reunido a educadoras y educadores de Cuba, Colombia, Guatemala y España con propuestas metodológicas innovadoras y creativas que se vienen desarrollan en sus diferentes contextos y realidades.


Queríamos dar cuenta aquí de algunas de las ideas que desarrollamos en nuestra ponencia y en el posterior taller audiovisual.


lunes, 16 de julio de 2012

Cultura emergente (III): modelos.


La semana pasada, Agustín García Calvo publicó, después de mucho tiempo sin prodigarse, un interesantísimo artículo en El País (sábado 14 de julio) llamado Tampoco el bosón de Higgs era verdad. Escribía ahí García Calvo, en uno de sus giros, sobre “aquellos sabios que se han atrevido a declarar para la gente la verdad de las mentiras de la Ciencia; así habréis leído más de una vez cómo el propio Einstein declaraba una vez que las ideas o teorías que se refieren a la realidad no son ciertas (sicher) y, si son ciertas, no se refieren a la realidad. Claro que para decir cosas como esas, si uno está todavía preparando su tesis doctoral  o su subida a las cátedras del mundo…”.

Pues sí, el viejo Agustín dice bien: no se puede contradecir demasiado a la ortodoxia académica o comunicativa si quiere uno postularse a su meritocracia y a su administración funcionarial de los privilegios cognitivos, pero es necesario que desde los márgenes se explique que hasta el bosón de Higgs no es ningún "descubrimiento", pues se trata más bien de un modelo teórico que, ideado hace más de cuarenta años, ha necesitado un desarrollo tecnológico adecuado como para poder construir en el laboratorio un hecho científico capaz de verificar experimentalmente la teoría previamente elaborada. Porque resulta que hasta los hechos científicos se construyen, como han mostrado reiteradamente Bruno Latour y otros sociólogos de la ciencia, y no se trata aquí de ninguna supuesta “verdad científica” sino de la construcción de lo real en función de los modelos teóricos vigentes y las tecnologías disponibles. 

Uno de los modelos que más se está cuestionando desde la cultura emergente es el viejo modelo de la educación disciplinar en el que sigue anclada, en general, la venerable Academia. Este modelo educativo está basado en estructuras cerradas y en procesos lineales, y está centrado en unos “contenidos” sobre los que se aplica la llamada transferencia de conocimiento. Más que a la producción de conocimiento, lo que a la Academia se dedica con este modelo es a su captura y a su administración, y con ello a la validación de aquellos contenidos homologables a sus “competencias” administrativas de legitimación cognitiva. En general y de forma mayoritaria, en la Academia no se presenta el conocimiento, sino que se representa; y no se produce otra cosa que reconocimiento (en forma de “títulos” y "créditos", inversiones privadas y fiduciarias adecuadas a este modelo bancario de la “transferencia de conocimiento”). 

lunes, 7 de mayo de 2012

El poder como captura de las multiplicidades. Un diálogo con Eugen Ehrlich.

                                            William S. Burroughs & the Flicker Machine


Querido Eugen.

Es posible considerar lo que tú llamas el tránsito histórico de una época que acaba (la de la Revolución industrial) a otra que emerge (esa sociedad provisionalmente denominada “post-industrial”) como el desplazamiento de lo que Foucault llamaba “sociedades disciplinarias” a lo que Deleuze diagnosticó como “sociedades de control”.

Las sociedades analizadas por Foucault, que basaban el ejercicio del poder en el despliegue de las “disciplinas” (técnicas de encierro y técnicas intelectuales de gestión del “discurso”), tenían en el modelado del espacio su lugar estratégico privilegiado (fábrica, cuartel, escuela, hospital, etc) y acabaron derivando en el perfeccionamiento de una tecnología biopolítica de las poblaciones (salud pública, políticas de asistencia, estado del bienestar) como gestión integral de la vida corporal de la ciudadanía en el espacio abierto del “cuerpo social” en su conjunto. 

Es a partir de la mundialización de la televisión y sobre todo de la revolución informática y digital, con la llamada “globalización”, que el estatus del poder en estas sociedades cambia radicalmente, y que entramos en una mutación progresiva de las técnicas de poder que William S. Burroughs fue el primero en intuir como el ingreso en “sociedades de control” (La revolución electrónica). Sin dejar de perfeccionarse las disciplinas y las técnicas de encierro, cuyos espacios no dejan de crecer, y de llevarse al paroxismo la lógica biopolítica, lo que se produce ante todo en esa transición tecnológica es una “deslocalización” generalizada del espacio en beneficio de la emergencia política decisiva del tiempo, de la velocidad, de la inmediatez, de la interactividad, de la gestión del llamado tiempo real.

El cambio fundamental en el estatus del poder que se da en esta transición histórica es que concentra sus fuerzas operativas más novedosas en la gestión integral del tiempo, y se suma así a la gestión de los cuerpos la gestión más fundamental de los afectos. Lo que se gestiona desde las diversas instancias de poder de los nuevos medios no es ya simplemente el tiempo de trabajo, sino también y sobre todo el del “ocio”, el de los deseos, las expectativas, los significados y las formas de vida en su conjunto. El poder, además, deja de ser en primera instancia “discursivo” (el lenguaje como elemento fundamental de la dominación) y "arquitectónico" (el control y el diseño del espacio como brazo armado del poder) para fragmentarse en elementos semióticos y de control cada vez más pequeños y heterogéneos, distribuirdos en micro-unidades (micro-chips y bits), y se hace de este modo informacional (Scott Lash, Crítica de la información).